
Madrid, 7 de octubre de 2026. Una de las mayores dificultades a las que se enfrentan las empresas en crecimiento es evitar confundir el control con el liderazgo.
A medida que una organización gana escala y complejidad, surge de forma natural la tendencia a centralizar: más procesos, más niveles de aprobación y más decisiones que escalan hacia los niveles más altos de la compañía.
En determinadas circunstancias, ese enfoque es necesario.
Sin embargo, a lo largo de mi trayectoria he comprobado que algunas de las mejores decisiones que se toman en una organización son precisamente aquellas que no necesitan llegar al despacho del CEO.
En Parques Reunidos, gestionamos parques en mercados europeos muy diversos, cada uno con sus propias características, expectativas y dinámicas. Quienes trabajamos desde la sede corporativa jamás conoceremos a nuestros visitantes en Oslo, Bottrop, Rávena o Antibes tan profundamente como los equipos que interactúan con ellos cada día sobre el terreno.
Y esa cercanía es un activo que debemos preservar y potenciar.
Por ello, mi responsabilidad como CEO no consiste en tomar todas las decisiones, sino en crear el entorno adecuado para que las personas adecuadas puedan tomar las decisiones correctas. Esto implica proporcionar acceso a la información necesaria, establecer estándares claros, fomentar una cultura de responsabilidad y, sobre todo, construir relaciones basadas en la confianza.
Ahora bien, la confianza solo es sostenible cuando existe claridad.
Debemos tener muy claro qué aspectos son innegociables, en qué áreas obtenemos un mayor valor actuando como una única organización y dónde las ventajas de la escala nos permiten ser más eficientes, innovadores y competitivos. Del mismo modo, debemos saber identificar aquellos ámbitos en los que la mejor decisión es permitir que quienes están más cerca de nuestros visitantes ejerzan su criterio y liderazgo.
Durante los últimos años hemos trabajado de manera decidida para alcanzar ese equilibrio.
Hemos reforzado la colaboración en todo el Grupo mediante el intercambio de capacidades, conocimiento, tecnología y mejores prácticas. Al mismo tiempo, hemos otorgado a nuestros Directores Generales de parque una responsabilidad clara sobre el desempeño de sus negocios y la autoridad necesaria para tomar decisiones cerca de sus equipos y de nuestros visitantes.
El resultado no es una pérdida de control.
Es una organización con una mayor capacidad de ejecución, un mayor sentido de responsabilidad y una cultura de liderazgo más sólida en todos los niveles.
Para mí, esa es una de las señales más evidentes de una organización saludable y de alto rendimiento: no el número de decisiones que llegan a la alta dirección, sino la cantidad de buenas decisiones que se toman de forma autónoma allí donde realmente se genera valor.
Pascal Ferracci
Chief Executive Officer (CEO)
Parques Reunidos


